Así lo aseguran, desde el seno de la Secretaría de Ambiente, diversos testimonios de empleados. “¿Por qué los máximos funcionarios de la Secretaría de Ambiente utilizaban vehículos nuevos registrados a nombre de ODEBRETCH S.A, como si fueran coches oficiales?”, disparan fuentes consultadas por Sala de Prensa Ambiental, quienes pidieron no ser mencionadas, por obvias razones.

 

Según los testimonios, el vehículo que utilizaba hasta el día de ayer Javier Britch, la máxima autoridad ambiental de la provincia, no pertenecía a la Secretaría de Ambiente sino a la CONSTRUCTORA NORBERTO ODEBRETCH S.A.

Sala de Prensa Ambiental pudo corroborar en el Registro Nacional del Automotor que los vehículos citados están a nombre de la mega-empresa brasileña que tiene adjudicada las obra pública más importante de la provincia.

El punto de conexión con el que vinculan a la Secretaría de Ambiente con la empresa ODEBRETCH se gesta a partir de la aprobación de Estudios de Impacto Ambiental (EsIA) para la construcción de tramos de los gasoductos troncales que se extienden en la provincia: La empresa necesitaba de la firma del Secretario de Ambiente, Javier Britch, para aprobar el desarrollo de esta obra pública.

Los testimonios apuntan también a Diego Suárez, Director General de Conservación de la Biodiversidad y Recursos Naturales de la Secretaría de Ambiente, quien además participa de las Audiencias Públicas que convoca el gobierno provincial.

Es decir, ambos funcionarios públicos habrían utilizado vehículos que son propiedad de la empresa a la que le aprobaron los EsIA, previamente.

En la siguiente imagen, puede observarse el Toyota Corolla -Dominio AA824DA- estacionado en el predio de la Secretaría de Ambiente, vehículo que utilizó -hasta el día de ayer el Secretario Britch, según afirman desde la propia Secretaría.

También, la camioneta Toyota Hilux –Dominio AA649MX-  que utilizaba a diario, según los mismos testimonios, el director Diego Suárez.

Hoy, los dos vehículos desaparecieron extrañamente del organismo oficial.

 

«AUTOLAVADO»

En Brasil, bautizaron como “Lava Jato” al escándalo que atraviesa la actual crisis institucional brasilera y que ha destruido el corrompido sistema político del vecino país. Traducido, al español, curiosamente significa “Auto Lavado” refiriéndose a los mecanismos de lavado de dinero y de sobornos que la empresa OBREDECHT S.A ha realizado, durante una década, en varios países de Latinoamérica.

Todos los testimonios surgidos de la propia Secretaría de Ambiente coinciden a la hora de señalar que, todas las mañanas, Javier Britch y Diego Suárez estacionaban los vehículos en la sede del organismo.

Recordemos que ODEBRETCH S.A, es una empresa que está bajo investigación judicial en Brasil, Colombia, Perú, Ecuador y Argentina, por delitos comprobados de sobornos para acceder a licitaciones de obras públicas (como los gasoductos que se construyen en Córdoba) con arrepentidos y funcionarios, además de empleados de la firma cumpliendo penas en prisiones brasileras.

 

 

 


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